"El público que asistió ayer al teatro Quijano se vio sorprendida por la actuación de Alicia Soto, que (...) se empeñó en alterar los roles del teatro y comenzó la función por establecer un diálogo con el público. A partir de ahí ya todo fue diferente, hasta la puesta en escena,[...]"
Alicia Soto juega con el concepto realidad-ficción, un juego de apariencia o de engaño, de ilusionismo haciendo creer al espectador siempre desde la imagen, una situación que a medida que se desarrolla en el espectáculo, su realidad es otra, tocando el imaginario de ante todo un público activo.
La performance-danza es absolutamente novedosa y produce sensaciones muy distintas: claustrofobia, liberación, naturaleza..., Alicia Soto ha creado una nueva forma de expresión para su compañía que no puede dejar indiferente al espectador, tanto por su calidad como por la intensidad de su trabajo.
Un trabajo sorprendente, imaginativo, muy paralelo y equilibrado entre la escena y la proyección, pero sobre todo, entre el concepto de las estructuras de su imagen y el mensaje que transmite en cada instante y cada formato de su trabajo. Sí, realmente es diferente.
Un excelente espectáculo que auna danza y multimedia. Una gran carga emocional que no deja indiferente.
Muy recomendable.